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Cartas sin marcar

 


Hola.

Hasta el día de hoy fui capaz de escribirte. Fue un proceso de sanación y aceptación que duró un tiempo prudente. El mejor momento para escribir es hoy cuando todo duele mucho menos que antes.

Si miro hacia atrás, encuentro aquel día donde nos conocimos y teníamos muchas expectativas el uno del otro. Desde ese día no pasó un momento en que no quisiera lo mejor para ti, para mí, para todas las personas que nos rodearon en nuestra relación.

A veces, en el afán de congraciarme contigo y con el mundo, cometí errores que, seguro, tanto tú como yo, llevamos en el corazón. Así fue como aprendí que en esta relación, como en cualquier otra, tú también hacías tus esfuerzos y tenías momentos duros donde podías herirme sin imaginar el daño que estabas haciendo. Pero hoy no se trata de buscar culpables de lo inevitable.


Si miro el presente, debo decir que he aprendido a vivir sin ti. No ha sido fácil; hay días y noches donde te recuerdo. En algunas ocasiones, mis amigos y familiares me preguntan sobre mi vida desde que ya no estás en ella y, te confieso, que a veces quisiera llorar, pero me limito a responder que todo está bien. Aunque al principio me sentía débil y vulnerable, con el tiempo he logrado perdonarte y perdonarme.

Así mismo, espero que sin importar donde estés, puedas decir que ya perdonaste todos mis errores y que en tu corazón sólo quedan recuerdos de los días que pasamos juntos, de todo lo que aprendimos uno del otro. Espero que seas una mejor persona gracias a todo lo que quise dejar en ti.


Si miro hacia el futuro, sólo espero que nos podamos volver a ver en cualquier dimensión del universo. Tal vez no sea en el mismo tipo de relación que acostumbrábamos antes porque las circunstancias no lo permiten. Creo que lo más sano para ambos es poder mirarnos, así sea de lejos y sonreír y levantar las cejas. Una sonrisa es un gesto de agradecimiento, de cariño y de respeto.

No me olvides nunca que yo siempre te voy a recordar.

 


Finalizada la carta, probablemente sentiste que pudiste escribirla o haberla recibido por parte de una pareja, una persona que falleció o hasta por una persona con la que tuviste una amistad o una relación laboral. Ese es el objetivo de las cartas sin marcar.

Hice una pequeña encuesta en mi twitter personal donde preguntaba si te enseñaron a tolerar la frustración en la infancia. Una gran mayoría coincidió en que, de niño o niña, nunca le enseñaron a hacerlo. De hecho, yo tampoco lo supe hacer durante casi toda mi vida.



Pasé muchos años de mi vida lidiando con frustraciones muy grandes y duraderas; algunas por novias que se fueron, por el trabajo o por perder amistades. Intentaba de mil maneras cerrar esos capítulos y ninguna de las soluciones que intentaba funcionaban.

En junio del 2018 sentí dos dolores muy grandes en muy poco tiempo; de un lado, mi novia de varios años se había ido a vivir a Estados Unidos por un año (mínimo) y, de otro lado, mi hermana, mi cuñado y mi adorado sobrino se fueron a vivir a Barcelona.



La verdad no sabía cómo manejar esas grandes pérdidas. Volví a sentir esa ansiedad y ese hueco en el corazón que había sentido muchas veces y que, durante mucho tiempo, me impedía avanzar.

Así fue como decidí escribirles algunas cartas expresándoles todo lo que sentía. Eran cartas que nunca iban a ser enviadas y que, tal vez, nunca serían leídas, porque el objetivo de ellas no era transmitir un mensaje a una persona en particular, sino entregar un mensaje de desahogo hacia mi yo interior.

Luego de ver el resultado positivo que tuvo en mi salud mental ese ejercicio, miré hacia atrás y empecé a escribirle cartas a las personas que me habían hecho daño; en esas notas les manifestaba que ya había los perdonado. También le escribí a aquellas personas a las que les hice daño, les pedí perdón y les deseé un buen futuro.

Luego de mirar hacia atrás y sentir que había sanado todas esas frustraciones, empecé a mirar siempre hacia el frente. Y desde ahí, cada vez que necesito cerrar un capítulo de mi vida, escribo una carta a las personas implicadas.



Al día de hoy, aquellas cartas sin marcar y sin enviar son mi herramienta favorita para perdonar de verdad, para sanar mi mente y para sentir que logro tener un manejo adecuado de la frustración.

¿A quién le vas a escribir tu primera carta?


Cartas sin marcar Cartas sin marcar Reviewed by Felipe Correa V. on junio 02, 2021 Rating: 5

3 comentarios:

  1. Gracias Pipe, es algo que no he logrado hacer, a pesar de que creo que podrían hacerme bien.

    Algún día.

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  2. Tremendo, justo pienso que hay personas de las que no podemos despedirnos como se merecen, la forma en que se da tan repentinamente deja un vacío que a veces tenemos que lidiar solos porque del mismo dolor no podemos compartirlo con nadie.

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  3. ¡Qué grande! Cae "como anillo al dedo", en un momento donde la palabra "perdón", perdió todo su valor y -aún más-, en una sociedad que nos vendió que debemos esperar el perdón de los otros, cuando el que importa es el interno y el nuestro hacia los otros.

    También hay un sinfín de "Cartas sin marcar", de este lado; aunque las quemo después de un tiempo y que el viento haga con las cenizas lo que desee.

    Un abrazo enorme, nos vemos pronto en Oriental.

    Bayerbo.

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